SOBRE LA TRISTEZA Y LA DEPRESIÓN

Dentro del libro de David Burns, “Sentirse Bien”, encontramos un capítulo que nos ayuda a diferenciar la tristeza de la depresión y nos explica cosas muy importantes que pueden ayudarnos en la mejora de nuestro estado de ánimo.



Os recomendamos sin duda la lectura del libro completo ya que, este autor explica las técnicas que emplea en su experiencia clínica con pacientes con alteraciones de su estado de ánimo y cualquier persona puede verse reflejada en sus ejemplos y realizar los diferentes ejercicios que plantea. Sobre todo si estás pasando un momento en el que te sientes desanimado, creemos que esta lectura puede serte muy útil.
El doctor Burns en este capítulo sostiene que nuestros conceptos distorsionados son la causa de la depresión y explica que los pacientes pueden plantearle que esto no es así, que sus problemas son reales y son la causa de su estado de ánimo, no sus pensamientos distorsionados hacia las situaciones como por ejemplo, pobreza, vejez, incapacidad física permanente, enfermedad terminal o pérdida de un ser querido. Expone que “el verdadero interrogante es cómo trazar la línea divisoria entre los sentimientos negativos convenientes e inconvenientes” y añade: “la tristeza es una emoción normal provocada por percepciones realistas, las cuales describen un acontecimiento que implica pérdida o decepción de una manera no distorsionada. La depresión es una enfermedad que siempre deriva de conceptos distorsionados. Por ejemplo, cuando muere un ser querido, es lógico pensar: lo he perdido y extrañaré el compañerismo y el amor que compartimos. Los sentimientos que provoca este pensamiento son tiernos, realistas y convenientes. Sus emociones acrecentarán su humanidad y profundizarán su sentido de la vida. De esta manera ganará con su pérdida. En contraposición, uno podría afirmar: nunca volveré a ser feliz ya que ha muerto, es injusto. Estos pensamientos le provocarán sentimientos de autocompasión y desesperanza”.
Según sus explicaciones, en la tristeza no existirían distorsiones y sería un sentimiento pasajero, sin disminución de la autoestima. Sin embargo la depresión persistiría y siempre afectaría a la autoestima. Los pensamientos distorsionados y negativos no tendrían ninguna función adaptativa o positiva, su único aspecto favorable sería la oportunidad de maduración personal en la recuperación.
Además, expone su opinión: “cuando se produce un acontecimiento realmente negativo, las emociones surgen exclusivamente de pensamientos y percepciones. Los sentimientos son la resultante del significado que se le otorgue a lo que sucede. Una parte importante del sufrimiento se debe a las distorsiones del pensamiento. Cuando se eliminan estas distorsiones, se comprueba que es menos doloroso hacerle frente al problema real”.
Algunas de las distorsiones que se trabajan en consulta y que son comunes en nuestra manera de pensar son las que defienden diferentes modelos psicológicos basados en estudios científicos. Es posible que os sintáis identificados con alguna:
·        Filtrado o sesgos perceptivos: fijarse sólo en detalles aislados sin tener en cuenta el contexto global o atender selectivamente a algunos aspectos. Ej. Llego tarde a una reunión y pienso “ya lo he estropeado todo”.
·        Personalización: tendencia a relacionar cualquier información con uno mismo aunque no exista base para ello. Ej. Lo ha hecho para fastidiarme.
·        Pensamiento absolutista o dicotómico: tendencia a clasificar las situaciones en dos categorías. Todo o nada, desastroso o perfecto.
·        Adivinación de pensamiento o lectura de mente: anticipar reacciones negativas de los demás sin una base absolutamente firme. Ej. No voy a organizar la fiesta porque todos se aburrirán.
·        Razonamiento emocional: creer que las cosas son así porque uno las siente de ese modo. Ej. Me siento incompetente, luego, soy un inútil.
·        Etiquetación: hacer una evaluación global del ser humano basada en aspectos negativos. Ej. Soy torpe.
·        Sobregeneralización: extraer una conclusión definitiva universal de un pequeño dato. Ej. Siempre, nunca.
·        Magnificación: exagerar la importancia de un pequeño evento negativo. Ej. Exagerar mis imperfecciones.
·        Minimización: se minimiza la importancia de un evento positivo. Ej. Minimizar mis cualidades.
·        Imperativos: sentir que uno mismo (o los demás) está obligado a hacer cosas. Exigencias rígidas y absolutistas como si fueran dogmas a cerca de uno mismo o de la vida. Ej. Tengo que, la vida no debería ser así.
·        Inferencia arbitraria: hacer una conclusión cuando falta evidencia o existe evidencia en contra. Ej. No ha querido saludarme porque no me soporta.

Pone el ejemplo de una persona con una enfermedad grave lo que sin duda, constituye un problema real. Y añade que hay personas valientes que son a menudo muy aptos para hacer frente a la adversidad y no convierten su aflicción en un estilo de vida, que están dispuestos a ayudarse de cualquier manera que les sea posible y que esta actitud permite afrontar las dificultades aparentemente irreversibles y reales en oportunidades de desarrollo personal.
En este capítulo incluye algunos ejemplos de pacientes y sus problemas y cómo pudieron hacerles frente a través de este enfoque terapéutico. Nosotros hemos decidido incluir algunos vídeos que ilustran claramente este tema.


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